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Productores de Proteína en América Latina: Sus Vínculos con la Crisis Climática y Ambiental

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22 February 2022
Key Topic(s)
Animal Welfare
Antibiotics & Health
Deforestation
Emerging Diseases
Greenhouse Gases
Alternative Proteins
Waste & Pollution
Water Scarcity
Working Conditions

Fue un momento inquietante para el mundo cuando en 2019 surgieron fotografías de enormes fuegos ardiendo en el Amazonas. A medida que las llamas envolvían franjas inmensas de bosque tropical, nos enfrentamos a la posibilidad de perder el ecosistema biológicamente más diverso de nuestro planeta. La realidad es que la salud de nuestro planeta depende en gran medida de América Latina; por lo tanto, la región requiere de esfuerzos concertados de conservación para asegurar su supervivencia. Sin embargo, paradójicamente, el apetito mundial por la carne también depende de América Latina, que es el continente productor de carne de res más grande del mundo.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), más del 60% de las especies terrestres y acuáticas del mundo se encuentran en esta región. Para ilustrar aún más ese punto, la subregión de los Andes tropicales, que cubre menos del 1% de la superficie de nuestra tierra, alberga el 15% de todas las especies de plantas y se considera uno de los “hotspots” de biodiversidad  en mayor peligro del mundo. El Amazonas no solo es la selva tropical más grande que queda en el planeta, sino que también alberga a 24 millones de personas tan solo en Brasil. Las mayores fuentes de deforestación en la zona son la agricultura y la ganadería, siendo esta ultima responsable de casi el 80% de la deforestación en la Amazonía. En este contexto, lo que esta en juego en América Latina  es extraordinariamente importante para el futuro del planeta.

Los riesgos y oportunidades para los productores de proteína de la región

Con la conversión de hábitats a gran escala y la subsiguiente pérdida de biodiversidad avanzando rápidamente a través de América Latina, estamos viendo una creciente presión de los medios, los consumidores y los inversionistas para que los productores de proteínas en la región mejoren su divulgación y gestión ambiental y social. Especialmente, existe una creciente presión en cuanto a reducir las emisiones de GEI, y poner fin a la deforestación y la contaminación ambiental.

El Índice de Productores de Proteínas Coller FAIRR, evalúa a los 60 productores de proteína animal a nivel mundial sobre cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), empresas con sede en Brasil, Chile, México y Colombia, ejemplifica que aun existe una gran falta de divulgación. En la última versión del índice, publicada en diciembre de 2021, FAIRR analiza algunos de los principales riesgos, oportunidades y tendencias ESG específicas para América Latina. Es la segunda región con mejor desempeño después de Europa y tiene un desempeño superior al promedio en la mayoría de los riesgos ESG. De manera alentadora, también estamos viendo mejoras año tras año en ciertos factores de riesgo, como los antibióticos y las emisiones de GEI. Aún así, es preocupante ver que la divulgación de información de las empresas en la región sigue siendo inferior a la media global, especialmente para las dos empresas cubiertas por el Índice con sede en México (Grupo Bafar y Grupo Bachoco), las cuales están clasificadas como de “Alto Riesgo” y se ubican en el 20% inferior de productores mundiales de proteínas.

Deforestación y Biodiversidad

Los productores de proteínas en América Latina (particularmente los productores de carne de res) se han enfrentado a más escrutinio público que las empresas de cualquier otra región por su contribución a la deforestación y la pérdida de biodiversidad. Es alentador ver que en este ultimo año las puntuaciones de las empresas han mejorado en el factor de riesgo de Deforestación y Biodiversidad, donde la puntuación general ha aumentado más del 14 %. También es positivo ver que los productores de carne de res divulgaron más información este año en cuanto a sus compromisos para terminar con la deforestación y  avanzar el monitoreo de sus proveedores en cuanto a sus practicas relacionadas con la deforestación.

A pesar de que algunas empresas se comprometieron a limitar la deforestación y avanzar la trazabilidad en sus cadenas de suministro, aún no se ha logrado una trazabilidad completa debido a la alta fragmentación de la cadena de suministro del ganado. Un buen ejemplo de esto se puede ver con la empresa JBS, que ha establecido un objetivo de alcanzar la deforestación cero en el 2023 en toda su cadena de valor. La realidad es que, en la actualidad, la cadena de suministro de dicha empresa se encuentra entre los principales causantes de la deforestación amazónica. Si bien JBS ha fortalecido sus objetivos relacionados con la deforestación y sus esfuerzos de monitoreo, la compañía también ha aumentado su numero de proveedores en Amazonía, lo cual aumenta el riesgo de comprar ganado indirectamente de ranchos que han deforestado tierras. Este ejemplo también muestra las discrepancias entre los compromisos de la empresa y las acciones concretas en sobre el terreno.

La presión de los inversores sobre este tema ha ido en aumento, y las empresas orientadas al consumidor ahora exigen mayores garantías a los productores en cuanto a estos compromisos. Los productores latinoamericanos de proteínas deben, por lo tanto, adaptarse rápidamente para evitar escándalos y garantizar su acceso a capital.

Residuos y contaminación

América Latina ha obtenido una puntuación baja en los KPI relacionados con el factor de riesgo Residuos y Contaminación, que evalúa las prácticas de las empresas en relación a la contaminación en las plantas de procesamiento de carne, así como la gestión de nutrientes en el cultivo para piensos y la cría de animales. Los resultados son particularmente preocupantes para una región tan rica en biodiversidad. La contaminación de la tierra y el agua, por ejemplo, puede tener un impacto sustancial en áreas donde existen especies amenazadas. Aun así, solo una empresa proporciona métricas sobre el vertido de aguas residuales y contaminación. La inexistencia de este tipo de políticas es preocupante, ya que una gestión inadecuada de los residuos puede causar altos niveles de nitrógeno y fósforo en el medio ambiente. En exceso, estos nutrientes provocan desequilibrios desastrosos en los ecosistemas marinos, ya que estimulan niveles extremos de crecimiento de algas, lo que agota los niveles de oxígeno en el agua y convierte los ecosistemas en inhabitables.

En las últimas décadas, el volumen de algas flotantes (Sargazo) a lo largo de las costas del Caribe ha ido en aumento y está teniendo un impacto devastador en varias especies marinas de la región. Parte de estas algas proviene de la Corriente del Golfo en el Golfo de México, donde la contaminación de las granjas a lo largo de la cuenca del Mississippi ha creado una zona muerta de tamaño similar al estado de Massachusetts.

Las comunidades que viven cerca de granjas industriales y campos de agricultura están expuestas a una infinidad de riesgos para la salud y pueden experimentar graves problemas de salud debido a la contaminación procedente del estiércol. Sin embargo, ninguna empresa del Índice en América Latina proporciona evidencia de un plan colaboración comunitaria para discutir los impactos de sus operaciones en los residentes que viven junto a sus granjas de cría de animales.

Proteínas Alternativas

Por el lado positivo, el Índice destaca un aumento de inversión en el espacio de las “proteínas alternativas”, con cuatro empresas que ya tienen una participación en el mercado de proteínas alternativas. Los tres gigantes brasileños de la carne, JBS, BRF y Marfrig, junto con Minerva y Grupo Nutresa de Colombia, han anunciado inversiones o lanzamientos de productos nuevos en el espacio de proteínas alternativas en 2021. Un evento destacado fue la adquisición por parte de JBS de Vivera, un fabricante holandés de carne a base de plantas, y de la empresa española de carne cultivada BioTech Foods, con acuerdos de $400 millones y $100 millones respectivamente. A medida que las empresas latinoamericanas expanden su oferta de productos hacia proteínas más sostenibles, tienen una oportunidad única no solo de responder a las tendencias de los consumidores, sino también de diversificar su negocio y dejar de depender demasiado del ganado.

Cual es el futuro de la producción de carne en América Latina?

  • Avanzar en la publicación de información

Aunque las empresas de América Latina han proporcionado más información en cuanto a los diferentes factores de riesgo año tras año, todavía existen riesgos clave en los que la información sigue siendo deficiente. Esto es especialmente cierto para el las métricas relativas al Uso de Agua y los Residuos y Contaminación. Dado que las empresas de agricultura animal son consumidores y contaminadores clave, los inversores con activos en estas empresas pueden desempeñar un papel importante para promover en la preservación del agua en la región. Los inversores deben instar a las empresas de esta región a revelar cómo están gestionando los riesgos relacionados con el uso de agua (desde una perspectiva de escasez y calidad) y colaborando con proveedores de alimentos y animales para gestionar la contaminación por nutrientes.

  • Aumentar la trazabilidad

Se espera que las empresas en América Latina que han establecido objetivos ambiciosos para terminar con la deforestación relacionada con el ganado extiendan sus sistemas de trazabilidad hacia sus a proveedores directos e indirectos. Como lo ejemplifica JBS, la falta de trazabilidad de toda la cadena de suministro pondrá en duda la validez de cualquier compromiso para obtener ganado de manera sostenible.

  • Apoyar a la comunidad a través de un enfoque de transición justa

Las empresas de alimentos en América Latina deben alejarse de las prácticas intensivas y altamente contaminantes hacia un modelo que se involucre más con los pequeños agricultores, que apoye la inclusión de las comunidades locales y promueva prácticas de agricultura regenerativa.

Los gobiernos y los inversores pueden influir en dicha transición para salvaguardar la biodiversidad y abordar las desigualdades en la región. El futuro en América Latina debe enfocarse en menos carne y de mayor calidad, limitando los monocultivos (por ejemplo, soya para alimentar al ganado) y explorando las oportunidades para que la región amplíe los mercados de cultivos ricos en proteínas endémicos de la región, como frijoles, quinoa, frutos secos y amaranto.